Expectativas de rutina y convivencia
En muchas casas alemanas la cuidadora duerme bajo el mismo techo. Esa convivencia no es un hotel: hay una hora en que se abre la persiana, otra en que se pone la radio regional y otra en que la familia espera silencio.
Esta sesión recorre un día tipo —desde el primer café hasta la última visita al baño— y señala qué conviene dejar por escrito: días libres, uso de la cocina para ti, visitas de hijos el domingo y qué ocurre si la persona mayor no duerme.
No negociamos con la familia en tu nombre. Sí preparamos el vocabulario de los límites: freie Tage, relevo, y la diferencia entre “estar en casa” y “estar de servicio”.