Alemán cotidiano para el cuidado
El alemán que pide una casa no es el del examen Goethe. Es el de “¿has dormido?”, “vamos al baño” y “el té está demasiado caliente”. En esta práctica se ensayan esas frases con la entonación de una mañana real, no de un diálogo de manual.
Trabajamos con tu acento y con lo que ya sabes. Si solo tienes español y unas palabras sueltas, se arma un repertorio mínimo para el primer mes: saludos a la vecina, aviso de que sales a comprar pan, y cómo pedir que te repitan despacio.
No certificamos niveles ni preparamos el telc. Si la familia exige B2 por escrito y tu habla es de supervivencia, te lo diremos para que no aceptes un puesto que se sostiene solo en el idioma.