Frases de aseo que sostienen el primer mes
No hace falta recitar el cuerpo entero. Hace falta poder decir que el agua está fría, que esperes, que la toalla está aquí. En las sesiones de lengua practicamos esas frases hasta que salen sin mirar el papel, porque en el baño no hay tiempo de abrir el traductor con las manos ocupadas.
Empieza por tres bloques: entrar, durante, salir. “Vamos al baño”, “un momento”, “ya está”. Si la persona mayor corrige tu pronunciación, agradece y sigue. El orgullo del acento se trabaja después, no encima de una ducha resbaladiza.
Quienes llegan desde Extremadura con un nivel de supervivencia suelen temer la vecina del rellano más que a la persona cuidada. Ensaya también “buenos días” y “voy a comprar pan”. Es parte del empleo, aunque no esté en la lista de tareas.